El turno que vive en el chat
Alguien pide un horario. Otra persona mira una grilla, responde, recuerda, cancela. El calendario es un Excel y tres conversaciones. Si las reglas son estables, esa ida y vuelta se puede dejar andando.
Cómo puede quedar
El chat o la agenda que ya usan es la fuente válida. Entra una solicitud. Se mira horario y profesional. Se confirma, se cambia o se cancela. Lo acordado se refleja en esa agenda, sin un segundo registro que después hay que reconstruir a mano.
Es una parte del recorrido, no una app de clínica completa. No evita todas las ausencias. No atiende urgencias ni mueve datos sensibles por un chat.
Qué mira una persona
- Un encaje de último momento o “pasame al primero que se libere”.
- Reglas que cambian según el día, el profesional o el tipo de visita.
- Una urgencia.
- Datos que no deberían viajar solos por un mensaje.
Esas excepciones las resuelve quien ya arma la grilla. El resto puede quedar registrado sin copiarlo dos veces.
Qué acordamos
Qué canal entra, qué agenda es la de verdad, qué horarios y profesionales, y qué modificaciones quedan incluidas. De tu lado: cómo piden hoy y dónde se anota. Si ver la recepción ayuda a cerrarla, lo coordinamos.
Cuándo da por cerrada
Las modificaciones incluidas —alta, cambio, cancelación— quedan reflejadas en la agenda acordada, sin doble carga. No es prevenir toda ausencia ni reemplazar a quien decide una excepción.