Quién pagó, a quién hay que insistir

La cuenta corriente vive en una planilla, un mail y la memoria de alguien. El viernes se arma la lista. El lunes ya no sirve. Se puede consolidar el estado sin convertir el cobro en un robot ni garantizar un recupero.

Cómo puede quedar

Se juntan las fuentes que hay: planilla, comprobantes, mails, el sistema de facturación si se puede leer. Se arma un estado sustentado en esas fuentes: pagado, parcial o vencido. Una persona mira la lista y decide si se insiste, se espera o se llama.

Consolidar el estado y enviar recordatorios son alcances distintos. El segundo, si hace falta, se acuerda aparte: tono, tope de contactos y quién autoriza. No cobramos deuda, no operamos dinero y no garantizamos que alguien pague.

Qué mira una persona

  • Un pago parcial, una retención, o un importe que no calza.
  • Una transferencia sin referencia.
  • El cliente dice que ya pagó o que la factura está mal.
  • El mismo cliente figura con nombres distintos.

Esos casos no se “cierran solos”. Quedan para quien ya conoce la relación.

Qué acordamos

Qué fuentes entran, qué cuenta como pagado, parcial o vencido, y quién ve el resultado. De tu lado: las planillas, comprobantes o mails con los que hoy arman la lista. Mandar recordatorios no viene incluido salvo que se pida y se acuerde.

Cuándo da por cerrada

Queda a la vista quién pagó y quién está pendiente, con estados que se pueden sostener en las fuentes acordadas. Insistir o no lo decide una persona. No es un área de cobranzas ni una promesa de recupero.

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